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¿Por qué es tan importante para nuestro cuerpo la vitamina C?

La vitamina C es una gran aliada de nuestro organismo por los innumerables beneficios que nos aporta. Pero, además de eso, tiene la capacidad de ayudarnos a absorber otros nutrientes que también son vitales. Si quieres saber más sobre las propiedades de esta vitamina, sigue leyendo.

Qué es la vitamina C y cómo la obtenemos

La vitamina C, o ácido ascórbico, es uno de los nutrientes esenciales que el cuerpo humano, así como los demás mamíferos, necesita. Puesto que no puede ser producida por nuestro propio cuerpo de manera natural, es necesario ingerirla a través de los alimentos. Para facilitarnos el trabajo, son muchos los alimentos que contienen vitamina C. En particular, las frutas y las verduras.

Se trata de la vitamina más familiar, por así decirlo. Desde la infancia, nuestras madres y nuestros padres se han encargado de prepararnos zumos de naranja recién exprimidos para mantenernos fuertes y sanos. ¡Seguro que esta imagen te trae recuerdos!

Mal desencaminados no iban, ya que la vitamina C se encuentra principalmente en las naranjas y en las mandarinas. No obstante, también está presente en otras frutas y verduras, aunque en menor cantidad.

Cuáles son los beneficios de la vitamina C

Cada vitamina, como sucede también con los minerales, tiene unas propiedades en particular. Es por este motivo que nuestra alimentación debe ser rica y variada. De lo contrario, podríamos sufrir carencias que, de no tratarse, podrían desembocar en enfermedades y otras patologías.

Aunque por tradición siempre se ha utilizado la vitamina C para curar resfriados, no hay estudios que avalen esta propiedad. La explicación tras esta costumbre reside probablemente en el hecho de que, gracias a la vitamina C, aumenta la absorción del hierro por el organismo. ¿Y qué nos pasa cuando nos aumentan los niveles de hierro? Pues que estamos más fuertes y podemos hacer frente a los resfriados y catarros.

Además de la absorción del hierro, la vitamina C tiene muchas otras propiedades, algunas de las cuales las detallamos a continuación. Conviene recordar que no debemos consumir los alimentos como un tratamiento en sí para las enfermedades.

Ingerir frutas y verduras con regularidad, junto con una forma de vida sana y activa, mejorará nuestro bienestar y nos mantendrá en mejores condiciones que si descuidamos lo que consumimos. Al fin y al cabo, el cuerpo humano podría ser como un coche. Si no le echas la gasolina o el aceite adecuados, quizás camine un tiempo, pero indudablemente estaremos causando daños internos.

Cuidado de la piel

La vitamina C previene las quemaduras del sol y alivia los síntomas de las mismas. Actúa directamente sobre la piel, por lo que también se utiliza como tratamiento de las arrugas y para mejorar su aspecto en general. La explicación la encontramos en que participa en la síntesis del colágeno, así que es vital para reparar tejidos.

El colágeno produce fibras que son muy resistentes y flexibles, llamadas fibras colágenas. Forman parte de muchísimos tejidos de nuestro cuerpo, tanto en la piel como en los huesos, los músculos o las articulaciones, aportando a estos sus propiedades.

Prevención contra el cáncer

Consumir vitamina C con regularidad nos protege frente al cáncer. Así, por ejemplo, reduce el riesgo de padecer cáncer de boca, entre otros. Esto no significa que sea una cura ni tampoco que nos haga inmunes. Como recalcábamos anteriormente, una dieta sana y equilibrada, así como la actividad física, son la mejor receta para garantizar una buena salud.

Alto poder antioxidante

La vitamina C ayuda a limitar la producción de radicales libres. Por si no nos suena el nombre, estos son los responsables del envejecimiento prematuro de las células. Los radicales libres pueden producir daños en el ADN, es decir, el código genético, en las grasas de la membrana celular y en diversas proteínas y enzimas.

Estos pueden ser, además, tanto naturales como artificiales, por lo que estamos continuamente expuestos a ellos. Algunos ejemplos son la contaminación y las toxinas medioambientales, los rayos ultravioleta procedentes del sol, sustancias tóxicas en los alimentos procesados y otros producidos por nuestro propio cuerpo.

Como puedes ver, incluir la vitamina C en tu dieta es una apuesta por la salud. Asegúrate de que no falten las naranjas, los tomates o los pimientos en tu cesta de la compra, especialmente ahora que se va acercando el buen tiempo. ¡Sanos por dentro y resplandecientes por fuera!

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